Según (Herreros, M., 1989, p. 197.). El marketing electoral se refiere con exclusividad al planteamiento, realización y difusión de unos determinados mensajes, con ocasión de la puesta en marcha de procesos electorales, para designar el gobierno de una determinada comunidad polÃtica; se trata, por tanto, de una variante especÃfica del marketing polÃtico.
Es decir, el marketing polÃtico trata de vender la imagen de un candidato o partido polÃtico mediante la elaboración de mensajes estratégicos, para las campañas polÃticas, que persuadan a grupos sociales numerosos ayudando de esta manera a escoger a la gente la mejor alternativa, entre varias con ciertos beneficios. En general, debe entenderse como el conjunto de técnicas empleadas para influir en las actitudes y en las conductas ciudadanas en favor de ideas, programas y actuaciones de organismos o personas determinadas que detentan el poder, intentan mantenerlo y consolidarlo, o aspiran a conseguirlo. Con todo ello, al marketing polÃtico lo debemos entender, por una parte, como un conjunto de técnicas que permiten captar las necesidades del mercado electoral para construir, con base en esas necesidades, un programa ideológico que las solucione y ofreciendo un candidato que personalice dicho programa y al que apoya mediante la publicidad polÃtica.
El Marketing PolÃtico, es entonces el instrumento por el cual las organizaciones partidarias y sociales pueden establecer con mayor precisión los deseos y aspiraciones de los ciudadanos. Este se encarga de todo el proceso sistemático y continuo del candidato, lÃder o partido polÃtico.
Cabe destacar que el marketing polÃtico se subdivide en marketing gubernamental y marketing electoral. El primero al servicio de las causas sociales promovidas por organismos públicos o privados; mientras que el segundo al servicio de los partidos polÃticos y candidatos. En ambos casos para identificar necesidades, vender ideas-sÃmbolos y persuadir a las personas a cambiar o reforzar sus actitudes.
El marketing es más que un simple conjunto de tácticas y operaciones mediáticas. Es un conjunto de técnicas de investigación, planificación gerenciamiento y difusión que se utilizan en el diseño y ejecución de acciones estratégicas y tácticas a lo largo de una campaña electoral.
El mercadeo polÃtico es la propuesta y el mercadeo electoral es la acción. Existen ciertas caracterÃsticas que asemejan el mercadeo polÃtico, el mercadeo electoral y el mercadeo comercial como:
El proceso de intercambio en ambos mercados electoral y comercial es igual, es decir en el electoral el intercambio se da candidato o partido – electores y promesas de los candidatos – voto, en el comercial es productor – consumidor y producto o servicio – dinero. En ambas existen dos personas u organizaciones que desean intercambiar algo. Es decir para triunfar en una elección no basta con confiar en las habilidades como partido y como candidatos para lograr la obtención de la totalidad de los votos, de suerte tal que un elemento primordial en la mercadotecnia electoral y en esta relación con el electorado supone un intercambio, es decir, oferta por votos.
Tanto el marketing polÃtico como el electoral, en cuanto a derivaciones de la teorÃa y práctica mercadológica, suponen para su funcionamiento e implantación una sociedad con una democracia representativa. En ésta, la opción de algunos de sus lÃderes y representantes se lleva a cabo mediante procesos de elección periódicos y competitivos que dan legitimidad a las autoridades con base en la confrontación de varios partidos polÃticos; para ganar los comicios, éstos necesitan llamar la atención a sus probables votantes utilizando sendas campañas de comunicación. En otras palabras, para los partidos las campañas electorales implican presentar a la ciudadanÃa, en un escaso y breve periodo, un programa de gobierno y grupos de candidatos con un conjunto de ofertas, que se supone guardan alguna relación con las demandas de la población.
Por otra parte, cabe destacar que la mercadotecnia comercial de las empresas (organizaciones) que están en competencia, en cuanto a la captación de mas miembros leales al mercado (clientes), ofrecen varias alternativas (productos o servicios) y asà captan el dominio de un cierto porcentaje de la participación del mercado. Cada compañÃa debe desarrollar ciertas ventajas en comparación con sus competidores. Asà es en la mercadotecnia electoral: los partidos polÃticos están en competencia en cuanto a la lealtad de sus seguidores, presentándoles varios candidatos (alternativas) para dominar el mercado con los votos obtenidos.
Tanto los consumidores como los votantes tienen la misma forma de tomar decisiones finales. Ambos grupos poseen varias alternativas que seleccionar y cierta información disponible en favor de sus metas. En ambos casos, la selección implica cierto grado de compromiso.
Los canales de comunicación y persuasión disponibles para los candidatos polÃticos son los mismos que para los productores de artÃculos de consumo o prestadores de servicios.
La naturaleza competitiva de la mercadotecnia electoral y comercial es igual, en cuanto a polÃticas o estrategias. Los mercadólogos comerciales y polÃticos básicamente tienen los mismos problemas y metas. Ambos tratan de lograr sus metas bajo las mismas restricciones de recursos, tiempo, dinero y personal especializado.
Tanto mercadólogos electorales como comerciales deben elegir una combinación adecuada de comunicación que les permita tener máxima cobertura.
Los partidos polÃticos, como las compañÃas; no son homogéneos. Cada partido polÃtico tiene que diferenciarse de otros mediante sus candidatos, programas o forma de liderazgo.
El éxito de ambos mercadólogos depende del porcentaje de participación en el mercado.
Los principales objetivos del mercadólogo electoral no consisten en solo ganarle a la competencia (elecciones), sino en sobrevivir; es decir, crear una buena imagen. En el mercadeo comercial el profesional se preocupa de los nuevos desarrollos, en pensamientos y movimientos o deseos del mercado, analizándolos y preñándose a preservar las diferencias con al competencia.
Las campañas polÃticas requieren un trabajo de acercamiento de los partidos y candidatos a los electores, que tienen caracterÃsticas diferentes (demográficas) con respecto a sexo, edad, educación, ingreso, cultura, entre otras. Durante este perÃodo, los partidos y candidatos no sólo deben presentar una plataforma de gobierno y un conjunto de ofertas, sino también tienen que mejorar su imagen frente a los electores y lograr que los electores se identifiquen con ellos y sus conjuntos de promesas, aspectos que pueden abordarse a modo de temas o propuestas que mantengan relación con los deseos y necesidades de los grupos de electores a quienes pretenden dirigirse. Este es el caso del presidente actual, quien se apoya en las necesidades de las personas para asà darle una muy estudiada dirección a su campaña polÃtica, todo esto fusionado de manera inteligente a sus ideales y esperanzas, como también a las inclinaciones polÃticas que presenta tales como: Tendencia revolucionaria, adoración a ciertos personajes históricos, promulgación y aplicación de sistemas polÃticos, económicos y sociales de izquierda, etcétera.
Cabe destacar que este proceso o modelo presidencial es sumamente estudiado con el fin de atacar zonas latentes a recibir cualquier tipo de cambio, donde lo amerite la necesidad, como lo es la clase socio-económica de nivel mas bajo.
Los procesos electorales radican en su ingrediente fundamental: la investigación a partir de encuestas de imagen, credibilidad, confianza y de los problemas fundamentales de la población y los que enfrenta la administración, asà como el tipo de medios disponibles para modificar las condiciones reales y, si es posible, los pasos necesarios para transformar el rechazo, de haberlo, en consenso.
El uso de la mercadotecnia polÃtico-electoral es fundamentalmente un medio para apoyar la comunicación más efectiva entre un partido, candidatos y electores, tratando de hacer que los deseos y necesidades de estos últimos se vean reflejados en las ofertas de los primeros. Es muy probable que esta parte sea la más sencilla, ya que cualquiera puede reconocer en la actualidad las necesidades más sentidas de la población; sin embargo, lo difÃcil radica en lograr que la población confÃe la solución de sus problemas y necesidades a un partido y/o a un candidato. En otras palabras, uno de los elementos fundamentales consiste en infundir confianza, seguridad, cercanÃa, proximidad; el reto es encontrar las imágenes, las palabras y los conceptos que permiten la empatÃa entre el candidato y votante. Por consiguiente, la labor de la mercadotecnia es investigar el ámbito cualitativo, a través de encuestas que logren proponer las condiciones y cierto tipo de escenarios donde se encuentran los posibles votantes y, con el uso grupos de enfoque y entrevistas directas, conocer los deseos y temores de la población para obtener elementos útiles para la campaña electoral.
Al igual que muchos productos que se venden en el mercado, la confianza resulta del conocimiento, la experiencia y la información que se tiene acerca de los productos (Reynolds, 1974). Por lo tanto, elegir entraña procesos de aproximación sucesivos para que la distancia o la lejanÃa que existe entre el elector, un partido y sus candidatos se transforme en cercanÃa y familiaridad. No es tan importante la cantidad y la calidad de las promesas, sino la capacidad para destruir las distancias y el hecho de que los partidos y candidatos logren generar identidad con el electorado. Votar, por lo tanto, es seleccionar; las elecciones son procesos de selección que implican tanto mecanismos basados en elementos objetivos y promesas concretas, como factores subjetivos: confianza, identidad, temor, rechazo, aceptación. La labor de la campaña radica en identificar los elementos de ambos tipos para con ellos transformar el rechazo en aceptación, la diferencia en identidad y el vacÃo en comunicación.
El principal objetivo de la mercadotecnia polÃtico-electoral consiste en diseñar, en un periodo muy breve y un proceso de alta competencia, un candidato, su campaña, su mensaje y ofertas, buscando no sólo las demandas de la población sino una oferta suficientemente aceptable y confiable, que implique para los electores lo que los candidatos no ofrecen: seguridad, cercanÃa, calidez y familiaridad. De este modo se busca romper y disminuir la distancia normal entre una persona y otra, que sólo puede ser salvada a través de los mensajes y ofertas que alimenten las creencias del elector, el carisma del polÃtico y la confianza en el partido.
Por otra parte, existen varios aspectos que diferencian el mercadeo polÃtico, el mercadeo electoral y el mercadeo comercial como:
El mercadeo polÃtico y electoral es totalmente temporal; es decir, cada determinado tiempo opera, mientas que el mercadeo comercial es continuo.
Las organizaciones electorales dependen básicamente de empleados voluntarios; mientras que las organizaciones comerciales se basan esencialmente en empleados asalariados.
Para cada elección la organización electoral y el mercadeo polÃtico se establece totalmente nuevo; mientras que en la organización comercial es muy estable y cada vez esta progresando más.
El mercadeo polÃtico y electoral apoya a limitado número de partidos o candidatos (principales partidos polÃticos o candidatos), pero el mercado comercial apoya un mayor número de organizaciones comerciales.
El objetivo principal de las organizaciones electorales es ganar los comicios, mientras que la de las organizaciones comerciales es ganar cierta cantidad de utilidad. La meta perseguida por los objetivos es totalmente diferente en estos dos tipos de mercadotecnia. El mercadólogo electoral alcanzara su meta con el máximo número de votos en su favor. En mercadotecnia electoral el número relativo es importante, mientras que en la mercadotecnia comercial la cantidad absoluta de utilidad o numero absoluto de clientes.
Escribe un comentario