El producto: es el candidato que ofrece y promete brindar un conjunto de beneficios socioeconómicos, a través del intercambio, que el votante puede aceptar como algo que satisface sus deseos o necesidades; en otras palabras el producto es el candidato unido con los beneficios que ofrece a cambio de que le den el voto. El producto político y electoral es la organización política o el líder político.
El precio: representa el voto, lo que paga el comprador (elector) a cambio de obtener el beneficio que desea, de satisfacer sus necesidades. En el mercadeo político y electoral, el elector analiza el paquete de beneficios que ofrece cada candidato, entre las varias ofertas y se inclina por aquel candidato que le ofrezca más; es decir votara por aquel candidato que satisfaga sus necesidades.
Plaza: en el marketing político y electoral es la labor de poner a disposición de la población, metas, medios y materiales que faciliten el comportamiento de los electores a favor del candidato; es decir el candidato y sus representantes constituyen la plaza los cuales deben estar al alcance del mercado meta, para que ellos lo vean, lo toquen, los escuchen y los aplaudan. Por ellos el marketing político y electoral recomienda que el candidato salga a la calle, camine entre las multitudes, hable con la gente y la escuche esto es lo que se conoce como política de distribución la cual se debe optimizar durante la época de la campaña ya que como se sabe el tiempo de los candidatos es restringido.
Promoción: es la formulación precisa de todos los mensajes que el candidato dirigirá al público meta y la selección de los diversos medios a través de los cuales se transmitirán dichos mensajes. Es decir, son todos los mensajes, referentes a la propuesta electoral del candidato que se trasmitirán a través de periódicos, radio, televisión, revistas, vallas, folletos, entre otros.
Para la selección de los medios mas idóneos para que el mensaje llegue al publico meta, se deben tener en cuenta diversos factores entre los cuales podemos mencionar: el tipo de consulta electoral, los recursos económicos disponibles (dinero), el mercado meta tomando en cuenta la posición económica, y por ultimo debe tomarse en cuenta la los temas y beneficios que ofrece el candidato.
Cada medio es idóneo para ocasiones bien particulares con la finalidad que el mensaje llegue al publico especifico, por lo cual que hay seleccionarlos tomando en cuenta los factores antes mencionados para no perder el esfuerzo promocional, que el mensaje sea efectivo y cumpa los objetivos que se quieren alcanzar.
Dice Arbesú que la campaña política llega a niveles más profundos, en tanto se ubica en el centro de las relaciones humanas y en la manera como los seres humanos se vinculan con su entorno
El marketing político se instala con mayor facilidad donde las condiciones de competencia política son lo suficientemente elevadas para motivar a los actores políticos a emplear distintas técnicas encauzadas a convencer al ciudadano elector. (Gabino Vázquez Robles, 1996), op.cit., p. 5.
Por otra parte, uno de los componentes más importantes de este trabajo es la identidad corporativa de la organización política, el líder político y del candidato: La identidad política y electoral se da en lo social se da en lo social es el resultado de la interacción de lo psicológico y lo sociológico del individuos, es decir de la relación entre el individuo (elector) y la sociedad (el partido, líder o candidato) emerge la identidad política y electoral. La identidad es débil y se descompone fácilmente por lo que se requiere del mantenimiento constante de un medio ambiente adecuado, depende mucho de la satisfacción que le de el partido político, el líder o el candidato a los electores, de las cualidades de las personas (referencias, estudios, desempeño de cargos) y las circunstancias que las rodean (hechos positivos o negativos en épocas anteriores y las personas que conforman su partido político, reputación).
Por lo tanto es muy significativo en el marketing político y electoral crear una identidad ya que esta le traerá muchas ventajas, es decir ayudara a transformar el futuro.
La mayor tragedia de un gobierno no entraría dada por su fracaso para gobernar sino por la perdida de la identidad y la restitución de su imagen ante la apreciación de los demás. No basta las explicaciones económicas ni los esfuerzos en otro sentido porque habría ya una perdida de identidad lo cual genera un búsqueda colectiva de identidad las cuales son la evidencia de la descompensación psicológica que propicia el sistema político.
En los líderes, partidos y candidatos políticos el factor más destacado que acrecienta la pérdida de identidad es la ruptura de las viejas tradiciones a partir de los procesos de modernización y aculturación así como también las estructuras tecnológicas y burocráticas que confieren al individuo un determinado papel.
Por lo tanto, es elemental que en los procesos políticos se tengan claros los roles que se van a desempeñar ya que no todas las personas son aptas para desempeñar determinados papeles.
El problema de los partidos políticos, los líderes y candidatos es de identidad política. Sin identidad política, gobernar resulta un imposible. Un pueblo que no encuentra asidero seguro en sus dirigentes y espacios que estimulen la participación, para afincar y proyectar creativamente sus sueños y aspiraciones de bienestar, vive en un limbo político.
Se aducen muchas razones para explicar este endémico estado : agotamiento del bipartidismo, falta de liderazgo con un nuevo carisma, partidos minoritarios que no alcanzan a cautivar al electorado, etc. Sin embargo, estos son apenas aspectos periféricos, o si se quiere manifestaciones epidérmicas de un problema que toca fondo.
Los elementos de la identidad con respecto a los principios básicos organizacionales; comportamiento organizacional: simbolismo o identidad audiovisual; comunicaciones, se resumen en la pasión y la imaginación creadora como componentes esenciales de la acción política. La no presencia de estos elementos es signo de que estamos ante una crisis de identidad política.
También, construir las identidades culturales y políticas, que nos contagien para dar cabida a nuevas expresiones de lo político, es un desafío.
En el caso del marketing político y electoral la realidad esta llena de significados y esos significados son imágenes y conceptos (palabras); es decir cada palabra es evocada de manera diferente por cada individuo y este elabora una imagen de ella con un sentido diferente al de otra persona.
Las palabras se vinculan con la identidad ya que poseen un carácter convencional que sirven para distinguir un líder, un candidato o un partido político de otros. Definitivamente la imagen forma parte de la identidad y tiene una gran importancia, ya que esta se relaciona con todos aquellos procesos psicológicos y sociales que hacen que los electores se reafirmen con los líderes, candidatos o partidos políticos.
En el contexto político, la imagen que se tiene de los aspirantes o participantes políticos puede ser decisiva para al actitud que asuman los electores sobre él. Por eso, en este campo podemos distinguir niveles distintos de imagen pero que están relacionados entres si y a su vez con la identidad, entre estos encontramos el plano concreto y el simbolismo.
En el plano concreto se da todo lo relacionado a aquello que espera la sociedad del gobierno, como la infraestructura de comunicaciones, el transporte los servicios la generación de empleo, la seguridad ósea el bienestar físico pero también las actividades políticas refieren a la sociedad un conjunto de símbolos que son fundamentalmente materias primas psicológicas tales como la incertidumbre, la confianza, la comprensión, la paz y el apoyo solidario. Estos intangibles son realmente los que le dan sentido y significados a al comunidad, pero están vinculados virtualmente a cada discusión política cuando se relacionan con la distribución de bienes y servicios físicos. Al ejercerlos estamos en el plano de la llamada política simbólica cuando esto no lo toman en cuenta los lideres, candidatos o partidos políticos están cayendo en errores que pueden ser irreparables para la legitimidad e identidad.
La imagen tanto conceptual (generada por los medios de comunicación y construida por la publicidad, propaganda) como física (vestimenta, manejos del lenguaje no verbal) y la creatividad con la que se maneje juega un papel muy importante ya que quien mejor se las ingenie será quien atraerá mayor numero de votos y será quien este presente en la mente del elector porque el mensaje le llegara con mayor rapidez.
La construcción de imágenes se vuelve necesaria para la credibilidad, legitimidad y identidad corporativa ya que la imagen influye notablemente y de forma determinante en los sectores humildes y reprimidos que no han tenido acceso a al información y por lo tanto son fácilmente influenciados.
Por último, cabe destacar que la identidad es un factor primordial para el ejercicio de la gobernabilidad y legitimidad. Ante la responsabilidad gubernamental de tomar decisiones que competen a toda la sociedad, es necesario un manejo concreto y simbólico de políticas públicas destinadas a recuperar la confianza y simultáneamente algo tan primordial como lo es la identidad y el ejercicio democrático de sus derechos.
Definitivamente, los elementos de la identidad están conformado por el simbolismo o identidad audiovisual y las comunicaciones, es decir para formar una identidad corporativa es necesario conjugar estos tres elementos ya que unos se valen de otros, todos forman parte de la imagen y todos cumplen funciones diferentes dentro de la identidad corporativa de un partido político, líder o candidato; hay cosas que los medios no pueden lograr de manera independiente y sin la ayuda de un conjunto de imágenes y símbolos que compitan entre sí ya que son elementales puesto que son inseparables del pensamiento.
Para finalizar, en Venezuela se habla del presidente Chávez como un producto político con una imagen definida, y actualmente se debe considerar la identidad como un problema en consecuencia de un desequilibro simbólico, pues pocos partidos líderes y candidatos políticos se preocupan por los símbolos ideales, y se están ocupando de otras cosas, y la identidad se puede considerar como un problema de ideales simbólicos, algo capaz de investir de significado a la persona y cuando se perturban los símbolos se perturba todo.